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Aliados, no espectadores
La corresponsabilidad de los hombres en la transformación hacia una igualdad de género en el contexto laboral
Durante muchos años, las mujeres hemos luchado por ganar un lugar tanto en los campos personal, sociales como en los laborales. Hemos desarrollado a través de capacitación, mentorías, acompañamiento y un esfuerzo constante por abrirnos paso en estructuras laborales históricamente diseñados y ocupados por el género masculino.
No obstante, este esfuerzo resulta insuficiente si no va acompañado de una transformación paralela en quienes ostentan el poder: los hombres. A medida que los hombres sigan con el rol de observadores pasivos, la verdadera equidad de género en el trabajo no se logrará, es urgente que se conviertan en aliados activos, solo así avanzaremos juntos hacia un mudo de igual trato y oportunidades entre hombres y mujeres, garantizando que podamos acceder a las mismas posiciones, salarios y beneficios, sin discriminación.
Enfatiza la urgencia de que los hombres no solo 'permitan' el avance femenino, sino que trabajen activamente por eliminar los sesgos que ellas enfrentan.
En México y el mundo, el avance de las mujeres ha sido significativo, pero aún desigual. Según el World Economic Forum (2024), tomará alrededor de 131 años cerrar completamente la brecha de género a nivel global.
En el ámbito laboral, las barreras invisibles persisten: interrupciones en ascensos, exclusión de redes informales de poder, microagresiones normalizadas, entre muchos otros.
Estos obstáculos, muchas veces invisibles para los varones, no desaparecen solo con mayor preparación y constante lucha por parte de las mujeres; solo desaparecerán cuando quienes los reproducen se concientizan de la situación, y deciden dejar de hacerlo.
Es eminente la urgencia de sensibilizar a los hombres en obstáculos que impiden que las mujeres tengamos las mismas oportunidades que ellos. La equidad no se trata de “dar poco a poco permiso” al talento femenino, sino de revisar críticamente y destruir las estructuras que lo bloquean. Esto incluye reconocer y corregir sesgos inconscientes que asocian liderazgo con masculinidad, que penalizan a las mujeres por conductas que en hombres serían valoradas, o que descalifican emocionalmente sus aportaciones.
Como señala Michael Kimmel, sociólogo especializado en estudios de género, “los hombres deben ver la equidad de género no como una pérdida, sino como una oportunidad de construir mejores espacios para todos”. La corresponsabilidad implica incluir a los varones en la capacitación y concientización a la par con las mujeres en temas como el rol del género femenino a través de la historia, el autoconocimiento e inteligencia emocional, sesgos inconscientes y estereotipos de género, liderazgo femenino, impedimentos que aún están latentes para el desarrollo de las mujeres, entre otros; para así poder actuar desde posiciones de influencia: abrir espacios, compartir poder, y desafiar la cultura de silencio frente a la discriminación.
Estudios demuestran que las empresas con una cultura organizacional donde los hombres también participan en la promoción de la equidad tienen mejor desempeño financiero, mayor innovación y retención de talento (McKinsey & Company, 2020). Por lo tanto, tienen una ventaja competitiva.
Ahora es el momento de que los hombres no sean solo espectadores, sino protagonistas junto a las mujeres. La equidad de género no es un favor ni una concesión: es una responsabilidad compartida.
campus Aguascalientes campus Aguascalientes Directora de la carrera LAET en campus Aguascalientes
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Business Leaders · Edición 7
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