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Experiencias formativas internacionales

Soy Paty Martínez. Llevo 18 años en el Tec y desde hace más de una década tengo el privilegio de dedicarme a algo que me mueve profundamente: imaginar, diseñar y coordinar experiencias formativas…

Por Patricia Martínez Segura, Sandra Arizbeth Carrillo y María Emilia Chaires Edición 8 · Ene - Jun 2026 4 min de lectura
Imagen: Business Leaders, edición 8, pág. 10.

Soy Paty Martínez. Llevo 18 años en el Tec y desde hace más de una década tengo el privilegio de dedicarme a algo que me mueve profundamente: imaginar, diseñar y coordinar experiencias formativas internacionales para nuestros estudiantes.

Mi labor comienza mucho antes del viaje: nace en la planeación, en soñar rutas, en anticipar aprendizajes y en crear entornos donde los jóvenes no solo descubran el mundo… sino que se descubran a sí mismos.

Cada programa es un acto de confianza. Un compromiso institucional con el aprendizaje continuo y con la multiculturalidad como forma de vida. Acompañar a nuestros estudiantes potosinos —y a los de más de 34 campus del Tec— me recuerda que la diversidad se vuelve tangible solo cuando la caminamos juntos.

En este camino, trabajamos hombro a hombro con nuestros socios en el extranjero, como Ari en Florencia, y con profesores acompañantes como María Emilia, que convierten el viaje en un espacio seguro, humano y formativo.

Florencia: un encuentro auténtico con otra cultura

Por: Sandra Arizbeth Carrillo – Socia Académica en Florencia

Florencia es una ciudad que encanta, llena de rincones donde se respira arte, cultura e historia.

Cuna del Renacimiento, vio nacer a grandes figuras como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Maquiavelo, Galileo y Dante. Ese legado permanece vivo en cada calle. Nuestros estudiantes quedan maravillados ante tanta belleza. Y es justamente esta riqueza artística y cultural lo que cada año une a jóvenes de distintas partes de México: todos coinciden en este rincón para admirar y respirar la magia que Florencia ofrece. Esta belleza facilita la interacción entre estudiantes y residentes.

Cada encuentro deja huella.

Cada conversación construye puentes. Aquí, el pasado y el presente conviven… igual que nuestras culturas.

La resiliencia que nace lejos de casa

Por: María Emilia Chaires – Profesora acompañante

Durante el viaje los estudiantes descubren que adaptarse a un ambiente nuevo no es tan sencillo como imaginaban. Aunque llegan pensando que “será fácil”, desde el primer día, con el jetlag, empiezan a notar que los horarios son distintos, que el desayuno no es como el de su casa y que pequeñas incomodidades los van retando. Los primeros días ponen a prueba su capacidad para adaptarse y poder seguir el ritmo del programa; poco a poco van armando grupos y eso les ayuda a descubrir a su modo Florencia.

A medida que avanza el programa, empiezan a organizarse mejor, a convivir con respeto y a tomar decisiones con mayor seguridad. Y aunque el proceso de adaptación no es igual para todos —cada uno vive su capacidad de adaptación y su fortaleza emocional de manera distinta— todos terminan encontrando su espacio. Incluso cuando se les complica separarse de su grupo de amigos o resolver algo por su cuenta, encuentran la forma de hacerlo, ya sea solos, apoyándose entre ellos o acercándose a nosotros sus profesores. Ese equilibrio entre convivir, asumir responsabilidades, fortalece su autonomía y la confianza en sí mismos de una forma que difícilmente lograrían en su casa o en su campus.

Al final del viaje, me sorprende ver cómo aquello que al principio les costaba ahora lo manejan con naturalidad. Ganaron confianza, aprendieron a comunicarse, a moverse con seguridad en otro país y a resolver situaciones que nunca habían vivido. Y aunque cada proceso es distinto, algo que comparten es que terminan ayudándose, conviviendo y haciéndose responsables de aprender y de pasarlo bien. Es un viaje que, los hace regresar transformados.

Testimonios que transforman

María José Mayorga Zumaya – Verano 2025 2025

“Mi verano en Florencia me transformó. Conocí personas increíbles y formé lazos tan fuertes que, aun lejos de casa, siempre me sentí acompañada. Aprendí a organizar mis tiempos y me volví mucho más independiente.

Este verano me enseñó a apreciar las tradiciones locales, a expandir mi perspectiva sobre el mundo y, sobre todo, me regaló a mi familia florentina. Personas con las que compartí momentos hermosos y que siempre llevaré en el corazón.”

Iker Viramontes Trigo – Semestre Enero–Mayo 2024 2024

“Después de vivir cuatro meses en Florencia, enfrenté muchos retos y cosas nuevas. Lo que más me ayudó a crecer fue resolver problemas cotidianos por mi cuenta.

Con esto logré ser más independiente, pensar críticamente y confiar más en mí mismo.”

Cuando una experiencia internacional nos transforma a todos

Por: Patricia Martínez Segura

Al final, en cada programa sucede algo extraordinario: todos cambiamos.

Los estudiantes, porque descubren su fuerza. Los profesores, porque se convierten en guías y familia temporal.

Los socios en el extranjero, porque hacen posible una experiencia humana con propósito. Y nosotros, desde Programas Internacionales, porque confirmamos una vez más que la multiculturalidad se vive caminándola.

Acompañar a nuestros estudiantes potosinos — junto a jóvenes de 34 campus del Tec— nos recuerda que los viajes formativos no son turísticos: son transformadores.

Porque estas experiencias no solo cambian a los estudiantes… nos transforman a todos.

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