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10 años más tarde...
A mis 18 años, es difícil pensar en mi futuro cercano, como ¿qué voy a comer hoy? O ¿Qué haré mañana en la tarde?
A mis 18 años, es difícil pensar en mi futuro cercano, como ¿qué voy a comer hoy? O ¿Qué haré mañana en la tarde? Así que pensar dentro de 10 años como será mi vida y la de las personas que compartan mi camino laboral, es todo un reto. No sé a dónde me llevará la vida y si los caminos que hoy veo que tomará el derecho en su momento serán otros, pero creo firmemente que evolucionará junto a la población mexicana de una notable manera.
He tomado la decisión de estudiar derecho y convertirme en abogada. Me apasiona representar un tema y hacer a las personas pensar y ver que mi punto de vista es el correcto. Debo agregar que el derecho, no es un área fácil ya que cambia constantemente su manera de ver y confrontar diferentes problemas e incluso va de la mano con la psicología y la percepción de un problema por lo que de muchas maneras el derecho es relativo a la ocasión, especialmente en México.
No se debe olvidar, que vivimos en un país donde pensar en el mañana es un privilegio y no un derecho, y que la carrera de mi elección corre peligro ante las amenazas que presentan hoy la corrupción y la falta de transparencia. Las desapariciones de órganos autónomos y las reformas judiciales presentan un antes y después critico en el México que hoy conocemos. Y nadie sabe que nos espera del futuro de la ley y la justicia.
En los próximos 10 años, creo que el derecho tendrá que adaptarse y transformarse a una realidad más digitalizada. Situaciones que afrontan la inteligencia artificial, la protección de datos personales, el cibercrimen y los derechos digitales van a cobrar aún más relevancia y serán más recurrentes, los abogados del futuro tendremos que estar preparados para enfrentar esos desafíos. A mi parecer se crearán nuevas necesidades legales por lo que también se crearan maestrías dirigidas a confrontar estos temas y será más común escuchar los términos “empresas tecnologías” y “protección y aseguración de datos”.
A su vez, podría haber un énfasis mayor en la capacitación y formación continua de jueces y magistrados para enfrentar los nuevos retos legales que llegarán junto con los avances tecnológicos, las reformas en derechos humanos y el derecho ambiental, y las complejidades de la globalización jurídica.
Es importante agregar que México está enfrentando desafíos graves en cuanto al cambio climático, la deforestación, la contaminación y la explotación de recursos naturales. En los próximos 10 años, se espera que el derecho ambiental se fortalezca, con un enfoque más serio en la sostenibilidad y la protección de los recursos naturales. Siendo México un país biodiverso y con algunas de las especias más únicas del mundo, se espera que el gobierno impulse las leyes protectoras de animales y por ende el derecho ambiental cobre un nuevo sentido en nuestro país.
Otro punto de cambio para el derecho en nuestro país podría ir de la mano con la agenda de derechos humanos que ha cobrado una gran relevancia en México, y en los próximos 10 años es probable que se siga avanzando hacia un marco legal de más importancia que proteja los derechos de las minorías, las comunidades indígenas, las personas LGBTI+, y las víctimas de violencia de género.
Para finalizar, quiero aclarar que México es un país cambiante, donde rara vez las cosas siguen una línea recta de evolución. Espero fuertemente que las personas que dirijan el futuro de nuestra nación puedan ver y actuar pensando en un mundo globalizado y cambiante, y puedan adaptarse a los cambios de nuestro país para poder afrontar los problemas y necesidades de la población de la mejor manera posible. Porque al final del día de esas decisiones dependerá el futuro de mi área en los próximos 10 años.
Léelo en la revista
Business Leaders · Edición 7
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