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Entrevista a Alfredo Montes

Un liderazgo efectivo no se mide solo por los resultados, sino por la forma en que se alcanzan.

Business Leaders Edición 7 · Feb - Jul 2025 3 min de lectura
Imagen: Business Leaders, edición 7, pág. 117.

Gerente de recursos humanos de GM

Un liderazgo efectivo no se mide solo por los resultados, sino por la forma en que se alcanzan. Esta convicción se fortaleció tras la lectura de Aquí no hay reglas, el libro sobre la cultura de Netflix que redefinió su visión sobre innovación y flexibilidad. Desde entonces, una frase de Einstein guía su práctica profesional: “Liderar con el ejemplo no es la mejor manera, debería ser la única”.

A lo largo de su carrera, la evolución ha sido constante. En el pasado, el resultado era lo prioritario. Hoy, los comportamientos pesan incluso más que los números. Empatía, vulnerabilidad, comunicación y trabajo en equipo se convirtieron en las herramientas esenciales para inspirar y conectar.

Las tendencias de la industria llegan desde canales formales dentro de la empresa, pero también desde hábitos personales: los podcasts, la tecnología y el aprendizaje autodirigido alimentan una mentalidad curiosa y flexible. Actualizarse ya no es una tarea, sino una forma de estar en el mundo.

Los momentos de mayor aprendizaje vinieron de etapas inciertas. Durante años, transitó caminos que no impulsaban su crecimiento profesional. Aunque no hay arrepentimientos, ese periodo dejó una lección duradera: invertir tiempo y energía en lo que realmente nutre, tanto a nivel profesional como personal.

El futuro se construye desde hoy. Tecnologías como la inteligencia artificial, el análisis de datos y los vehículos autónomos están redefiniendo la industria. Estos avances impulsan una visión clara: cero emisiones, cero accidentes, cero congestionamientos. Lejos de generar temor, la IA se entiende como una aliada. La ética, la emoción y el juicio humano son irremplazables. La clave está en integrarla con inteligencia.

Las nuevas generaciones jugarán un papel determinante. Nacidas en entornos digitales, aportan una visión fresca que enriquece cualquier equipo. Curiosidad, capacidad de asombro y disposición a aprender son cualidades que deben cultivarse desde temprano. La teoría ayuda, pero es la resiliencia y la capacidad de generar valor lo que realmente transforma carreras.

El miedo al riesgo no desaparece, se aprende a convivir con él. Actuar a pesar del miedo, con un plan claro y una dosis de compasión hacia los errores, es parte del crecimiento auténtico.

La responsabilidad social no se queda en el discurso. Desde operar sin generar basura —todo se reutiliza o convierte en energía— hasta el apoyo activo en comunidades vulnerables mediante brigadas solidarias, el compromiso trasciende la operación diaria.

En un mundo global, los problemas trascienden fronteras. La estrategia es simple: construir una cultura donde las personas se sientan protegidas, y apostar por relaciones basadas en beneficio mutuo.

Encontrar un espacio donde se paga por hacer lo que se ama no es solo un privilegio, es también el resultado de unir capacidad con oportunidad. Avanzar tecnológicamente sin perder de vista la justicia, la inclusión y el sentido humano es la brújula para los años que vienen.

Las redes sociales, bien utilizadas, se convierten en puentes hacia ideas, personas y posibilidades. Pero deben manejarse con inteligencia emocional para que sumen, no resten.

Si pudiera volver en el tiempo, diría a su yo de 18 años que confíe más, que deje de vivir para complacer a los demás y que elija caminos que alimenten el alma, no solo el bolsillo. Estudiar algo que no conectaba con su esencia le enseñó a escuchar su voz interior. Hoy, la fortuna es poder hacer lo que le apasiona... y además recibir un salario por ello.

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