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Experiencias del bloque multidisciplinario

Mi experiencia en el reto multidisciplinario ha sido una de las más enriquecedoras que he vivido en el Tecnológico de Monterrey.

Por Ricardo Carreño Ortega, Rocío Méndez Sánchez, Miguel Fernández, Orlando López y Mariana Sandoval García Edición 7 · Feb - Jul 2025 4 min de lectura
Imagen: Business Leaders, edición 7, pág. 103.

Mi experiencia en el reto multidisciplinario ha sido una de las más enriquecedoras que he vivido en el Tecnológico de Monterrey. Como estudiante de la Licenciatura en Estrategia y Transformación de Negocios, normalmente enfrento retos enfocados en mi carrera, pero esta experiencia me permitió colaborar con alumnos de todas las disciplinas del campus, simulando el trabajo con profesionales de distintas áreas, tal como sucede en el mundo laboral. Desde el onboarding hasta la visita a la planta de GM en San Luis Potosí, me sentí verdaderamente parte de la empresa. Ver de cerca cómo opera una organización de este calibre y trabajar mano a mano con sus colaboradores fue una inmersión directa a la vida en la industria. Más que estudiantes, nos hicieron sentir profesionistas; conversamos con ellos, desarrollamos proyectos reales y nos retaron a dar lo mejor de nosotros. Esta vivencia no solo fortaleció mis competencias, sino que también me dio la confianza para enfrentar el futuro profesional con mayor seguridad. Sin duda, es un reto único que recomiendo a todos los estudiantes.

Durante 5 semanas tuve la oportunidad de formar parte de un bloque que ha transformado mi forma de abordar los retos, el bloque “multidisciplinario”. Desde el primer día de la visita a General Motors en el onboarding nos brindaron un sentimiento de pertenencia y propósito. Al colaborar con estudiantes de las escuelas de Ingeniería y Negocios, descubrí el valor de integrar diferentes perspectivas para resolver cada uno de los retos con los que nos enfrentamos, al desarrollar nuestras propuestas y avances del proyecto de “Control Electrónico del Proceso de Inventario”. Aprendí a comunicarme con claridad entre disciplinas, a tomar decisiones en equipo, y valorar el pensamiento tanto analítico como estratégico. Sin duda, es un bloque y reto que deja huella en mi formación, además de que me mantiene con esa motivación a mejorar mis habilidades profesionales.

En el entorno empresarial actual, los negocios ya no pueden ser concebidos desde una sola disciplina o departamento. Para comprender de forma integral el comportamiento de una situación o problemática específica, es indispensable adoptar un enfoque sistémico. Esto implica ir más allá del conocimiento que ya dominamos, buscando conexiones entre distintas áreas que, en conjunto, enriquecen el análisis y potencian el impacto de las decisiones que se tomen. Durante el desarrollo del bloque académico, enfrentamos retos que no siempre estaban directamente relacionados con nuestra carrera de origen. En mi caso, como licenciado en Finanzas, una disciplina extensa por sí misma, comprendí que el manejo eficiente de los recursos financieros es clave para todo tipo de operación. Sin embargo, también entendí que, para aplicar este conocimiento de forma efectiva, es necesario salir de la zona de confort y mantenerse en constante aprendizaje, incluso más allá del aula. La dinámica de trabajo en equipos conformados por estudiantes de distintas carreras, nos llevó a descubrir nuevas perspectivas, investigar sobre temas ajenos a nuestra formación inicial y a enfrentar desafíos desde un enfoque mucho más amplio. Este tipo de experiencias fomenta una visión interconectada de los negocios y fortalece habilidades clave como la colaboración, la adaptabilidad y el pensamiento crítico. En un mundo donde las tendencias globales demandan respuestas complejas y ágiles, cultivar una mentalidad abierta y multidisciplinaria ya no es una opción, sino una necesidad.

¡Hola! Soy Miguel Fernández, alumno de Ingeniería Industrial, y me gustaría compartir la transformadora y retadora experiencia que fue trabajar en un bloque multidisciplinario con el Tec de Monterrey y General Motors. En solo cinco semanas, trabajamos más de 15 equipos con perfiles diversos, enfrentando el reto de entregar soluciones reales a una empresa trasnacional. En mi caso, diseñé un tablero en Power BI para administrar máquinas de corte en la planta de transmisiones, sin tener experiencia previa ni en dashboards ni en esa herramienta. Aun así, el proyecto fue exitoso y útil para los ingenieros con los que colaboramos. Más allá del aprendizaje técnico, me llevé habilidades prácticas, confianza en mi capacidad para adaptarme y una visión más clara de cómo aplicar mi carrera en contextos reales. Esta experiencia me demostró que salir de la zona de confort es el primer paso para crecer profesionalmente.

Durante el inicio de mi octavo semestre, participé en el bloque académico multidisciplinario del campus San Luis, una experiencia única en la que trabajamos con General Motors para resolver problemáticas reales dentro de la empresa. Junto a estudiantes de distintas carreras como finanzas, administración, ingeniería industrial y mecatrónica, colaboramos en equipos para desarrollar propuestas a partir de 21 retos que nos plantearon, abarcando desde procesos administrativos hasta temas técnicos. A mí me asignaron un proyecto del área ingenieril, donde elaboramos un Value Stream Mapping (VSM) sobre una línea de producción con embotellamientos, lo cual representó un gran desafío académico y personal. Aunque al principio fue difícil coordinar nuestras diferentes perspectivas, con el tiempo aprendimos a reconocer y aprovechar la diversidad de ideas de cada integrante. Después de cinco semanas de trabajo intenso y constante retroalimentación, logramos presentar tres propuestas sólidas ante la empresa, generando una respuesta muy positiva. Esta experiencia me mostró el verdadero valor del trabajo colaborativo y me permitió entender cómo nuestras ideas pueden tener un impacto real en el mundo profesional. Sin duda, fue un momento clave en mi formación.

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